jueves, 6 de abril de 2017

TINTA FRESCA POR FANNY JEM WONG

Con el cráneo excitado y la tinta fresca,
en hebras confusas, evocaré memorias,
hasta alcanzar romper el aire, furiosa…
Luminiscente serán entonces las esferas rojas
transformándose en desenfadadas palabras.

Violenta, salvaje, atada a su lengua.
Recorriendo alternadamente
las vastas regiones de su reino.
Ascendiendo y descendiendo
el lujurioso musgo que cobija sus secretos.

Las imágenes no alcanzan, Jade Imperial,
para tatuar sobre la superficie de la médula
el profundo surco que libere
el veneno sagrado de milenarias batallas.

¡Piérdete!
En el infinito azul de estos cantos,
sumergido en el oleaje tempestuoso,
del rítmico ritual de las joyas de fuego.

Entre fuertes lluvias de mieles espesas.
¡Languidece!
¡Suplica!
¡Muere!
¡Revive!

Consumido por fiebre de la entraña,
alcanza la tensión, hasta que se haga ruptura.
Y en unión perfecta de macho y de hembra.
¡Traga!
¡Destroza!
¡Libera!

En el calor latente que asedia…
Entre torrentes de perfumados ciruelos
condúzcanlo a la cadenciosa muerte,
Rendido, postrado ante la puerta del vientre.

Desencadénense las fuertes precipitaciones
de todas sus ansiedades,
derramando la esencia de su ser.
Inúndense entonces y solo entonces
el estanque de lotos con su sangre.

Golpe a golpe, enciende la noche, monarca atrevido…
Desgarra las carnes de los cerezos.
Entra en mi cerebro y en caída libre
¡Suicídate!
Bésame hasta la sombra.

Que crujan las articulaciones en chispas,
rindiendo culto a la lujuria,
empujando de prisa los sueños
en el instante mismo de la muerte,
en el instante mismo de la no conciencia
¡Ámame!
Hasta emitir el último suspiro.




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